Toi – Zoran Drvenkar II PARTE

El primordial inconveniente, en mi opinión, viene de este grupo de chicas adolescentes; una lástima porque representan el 90% de la historia. Cinco plagas, estereotipos de jóvenes de 16 años en su forma más odiosa. Estamos hablando de sexo, de drogas, de padres, pero no estamos hablando mal de ellos, no pensamos en ellos, somos estúpidos como nuestros pies y nos suponemos capaces y más que nada invencibles. Imaginé a estos niños con sus dedos medios todo el tiempo elevándose hacia mí. ¡Que la odio este año de adolescencia! Cuando se multiplica por cinco es tortura. Era irrealizable para mí identificarme con uno de ellos.

Se requiere un largo tiempo para que la acción empieze. Transporta tiempo comprender a dónde nos transporta la presentación lineal de la galería de individuos. En comparación, la fuga de las chicas en sí misma es bastante corta, para una final sin brillo. No es verdaderamente una road movie cuando uno pensaría que lo sería. Poseemos varios diálogos, vueltas al pasado, digresiones, y en el medio, en el medio, en el medio, en el final, una corriente que seguimos deliberadamente, una fuga y una persecución.

Lo que me logró extrañar esta historia es también el planeta descrito por el creador. No es tanto su oscuridad -ya no me sorprenden los horrores descritos-, sino que el universo está compuesto por individuos cargados de historias sórdidas y tácitas en el corazón de una vida diaria que se ve totalmente habitual. Nos preguntamos de dónde vienen estas desgracias y, más que nada, cómo se las arregla todo el planeta para hallarse exactamente en el mismo sitio, simultáneamente. No hay humanidad a la que aferrarse, ni una figura sólida y confiable que realice que esta exhibición de almas torturadas sea un poco más ilusionado.

Revelaciones, historias de familia, misterios bien almacenados se nos presentan en manadas, para traer algo de material para el avance de nuestras heroínas. Pero nada que valga la pena saltar al techo, aguantando la respiración. Por otro lado, el creador no carecía de imaginación para dibujar existencias dramáticas, para comentar de caminos atípicos. Pero reforzar en el pasado de los individuos no los hace más atrayentes en el presente. Se estima que actúen de una forma digna de lo que son.

Deseas ser un volteador de páginas: la narración con numerosas voces, la singularidad del tú, el riesgo omnipresente. Seguí adelante con ello, aguardando un resultado destructor. En vez de un final que cumple su promesa, hay un acercamiento que no posee fin a la visión. Te sientes un poco traicionado. Lamentamos habernos enamorado de la figura del Viajero, soñando con otro libro en el que hubiera tenido un espacio mejor.

¿Y conoces esta novela? ¿Alguna vez te has arrepentido de que un personaje no sea bastante explotado?

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