Sugar Cocktail y otras noticias de Corea, Collective

He aquí un libro que toca dos novedades recientes (el Día de la Mujer y la Feria del Libro de París con Corea como país invitado) debido a que hablamos de una colección de cuentos escritos por ocho mujeres de letras reconocidas en Corea… Como dice la editorial Zulma, esta colección de cuentos tiene dentro “ocho puntos de vista de la mujer sobre Corea hoy en día”. Debería haberte brindado esta crítica antes de la Feria del Libro, pero no lo había planeado y te agradezco por haberlo realizado por mí.

Es muy difícil escribir una reseña para una colección de cuentos, porque los cuentos son comunmente desiguales, y para ser precisos todos los contenidos escritos tendrían que ser diseccionados, excepto que tomaría una infinita cantidad de tiempo… En esta colección de cuentos, el trabajo del revisor aficionado es tanto más difícil cuanto que los contenidos escritos son escritos por distintos autores. No obstante, si tuviera que acordarse un solo texto, sería el primero… De hecho, en el “cuchillo de mi madre” de Kim Ae-ran, el narrador recuerda a su madre. Así, la autora detalla de una forma muy hermosa los instantes simples de su historia diaria que pasó con su madre, una cocinera orgullosa que manejó el cuchillo admirablemente bien. La historia es emocionante y tierna. Me conmovió bastante esta historia que tiene algunos instantes de la vida de una madre fuerte y devota, pero de un padre débil… Además, habrá muy poca pregunta sobre el hombre de la vivienda, aunque aquí es la madre quien interpreta este papel. Sólo para esta historia, merece conocer esta colección de cuentos. Y también para el segundo, un texto conmovedor sobre la vida día tras día de una mujer maltratada, escrito por el marido de un funcionario público de prominente rango.

“El filo del cuchillo de mi madre había heredado la seguridad tranquila de esos que pasaron sus vidas cocinando para otros. Para mí, mi madre era una mujer ni llorona, ni coqueta, ni sumisa, ella era la que siempre tenía un cuchillo en la mano. Hermosa, radiante de salud, es incapaz de tragar eomuk, esa pasta de pescado que ingerimos en las aceras, inclusive cuando se encontraba vestida.

Entonces, me gustó bastante esta colección de cuentos, aunque algunos de ellos no me interesaban tanto como otros, generalmente me encantó. El estilo es simple, literario, jamás difícil y las 400 páginas pasan muy rápido. A través de las distintas historias, descubrimos la sociedad coreana y el sitio que ocupa la mujer en ella. De hecho, de las ocho historias, siete tienen a una mujer como personaje principal. Está la madre devota, la mujer maltratada, la mujer adúltera, el ginecólogo, etcétera. La mayoría de las novedades son tristes y desencantadas, pero también hay algunos instantes de humor. En cualquier situación, todas estas mujeres de letras tienen una observación franca e inequívoca a su país. Después de ojearlo, tuve la sensación de que la sociedad coreana era tan machista como la de Japón. La mujer coreana es frente todo una mujer devota y, no obstante, también es fuerte e sin dependencia en cierto modo. Lo que escribo puede parecer paradójico, pero es precisamente lo que sentí después de leer esta colección de cuentos. ¿Qué está pasando verdaderamente? Antes de deducir, aquí está la lista de los distintos autores de esta colección de cuentos: Eun Hee-kyung, Han Gang, Go Eun-Ju, Jon Gyong-nin, Kim Ae-ran, Oh Jung-hi, Pak Wanso, Park Chan-soon.

¿Quién conoce la sociedad coreana y qué puede decirme sobre esto? ¿Aprovechó la Feria del Libro para conseguir libros de autores coreanos y así estudiar más sobre la literatura del país en la mañana tranquila? ¿Quizás tenga algunos libros coreanos para aconsejarme?

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