Una revolución en el día a día, por Zusman Segalowicz

En ocasiones me acercamiento con pepitas literarias, totalmente por al azar. Así, es mientras deambulaba entre los aparadores de una popular librería que vi este pequeño libro con ediciones de Interférences. Generalmente, no me quiebro tan fácilmente, pero como todo pasa… Me dejo llevar y agradecidamente no cometí ningún error. Hayamos ido al grano, al libro.

Como me se ve que el creador Zusman Segalowicz no es muy popular, empezaré diciendo unas expresiones sobre él antes de comentar del libro. De todos métodos, no conocía a ese escritor yiddish. Zusman Segalowicz nació en Polonia en 1884 y murió en Nueva York en 1949. Este último comenzó su trayectoria literaria en 1920, tras su regreso a Polonia, tras su alistamiento en 1916 en el ejército ruso. Además, me se ve que “Una revolución del día a día” es la única novela traducida al francés por el escritor polaco. De todos métodos, no encontré nada en Internet sobre este escritor nativo de una Polonia que entonces formaba parte del imperio ruso. En una revolución diaria, el creador detalla a Rusia desde 1914 hasta la toma del poder por los bolcheviques. De Moscú a Petrogrado, pasando por Kiev y Crimea, el escritor Zusman Segalowicz detalla lo que mira, de manera delicada, triste y desapegada, como lo haría un individuo que mira por la ventana de su casa, atascada desde dentro o temerosa y temerosa desde fuera. De hecho, el narrador es un agudo espectador de su tiempo, ve la desaparición, ve las peleas, ve la nieve, ve la huida y el éxodo de los judíos, ve a los enfermos, ve el hambre, ve a las mujeres que lloran, ve a los hombres que sufren, ve tantas cosas en este país en medio de una mutación… Entonces, es en una clase de períodico íntimo que el creador pone en práctica las situaciones diarias a las que asiste, pero en las que no participa, como si todo lo mencionado no le preocupara. Como los nuevos profesores son extraños, como los anarquistas parecen tan particulares… Hay tanto que ver y decir sobre esta extraña sociedad que nace.

O quizás un trabajador se llevó el oso a casa después de adquirirlo para sus hijos. que jugaban con el animal en su miserable sótano. Y en este lugar de vida donde reinan la escasez y la pobreza, los niños juegan y aúllan, ocasionando una recurrente exasperación. Quizás su madre, molesta por sus gritos, los golpeó con su juego, sin dudar que su salvación se encontraba enterrada dentro del mismo osito.

Me gustó bastante este librito que tiene unas 180 páginas y que se puede leer muy fácilmente. Al ojearlo, hay una clase de melancolía, eso es lo que sentí. La escritura es delicada, poética, es quizás esta poesía la que se necesitaba para detallar este planeta loco que se está consolidando. Me se ve irrealizable no dejarme atrapar por la escritura del escritor. Zusman Segalowicz esboza la vida diaria de estos hombres y mujeres que agitan, como un artista, de una forma muy verdadera pero también enfática. Así, la línea es corto, precisa, pero también en un sentido halagador, porque apasionada. Y no obstante, el país del que nos habla el escritor no posee nada que envidiar, sino todo lo opuesto. De todos métodos, el escritor consigue hacernos ver y abarcar un país y un tiempo, como si estuviéramos allí. Verdaderamente tengo la impresión de haber vivido a puerta clausurada, unos días con el creador, instantes íntimos con un muerto, hace varios años. ¡Maravilloso! ¡Estoy pidiendo más! Verdaderamente quisiera que la editorial nos ofrezca más títulos de Zusman Segalowicz.

¿A quién le agrada leer los testimonios de este período turbulento de la historia rusa?

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