Los dioses tienen sed, de Anatole France

Esta es una crítica que le prometí a Patrice en el blog. ¿Qué tal si leemos un poco? Quería que hablara de un libro de Anatole France y elegí “Les dieux ont soif”. También tengo que comentar de una novela redactada por un escritor eslovaco, pero todavía no sé a quién voy a escoger (aunque tengo una pequeña iniciativa que quiero no revelar por el momento)… De todos métodos, me estoy alejando un poco del tema que hoy es Anatole France.

Sí, todavía hay gente en nuestro tiempo que lee Anatole France. A decir verdad, lo descubrí hace muy poco, pero jamás es bastante tarde para llevarlo a cabo bien. ¿No es verdad? Sólo conocía Anatole France por su nombre y después quise descubrirla leyendo tres de sus novelas el año pasado y una este año. Así que hoy voy a hablarles de una novela histórica. De hecho, “Los dioses tienen sed” es una novela histórica que tiene lugar a lo largo de la Revolución Francesa, una revolución que deriva hacia el Terror. ¿Por qué esta elección? No sé, quizás fueron las selecciones de presidentes las que me inspiraron a leer esto… Pero hayamos ido a la historia del libro. Así, en su libro, Anatole France nos comenta la narración de un pobre joven pintor que cree firmemente en la Revolución Francesa. El artista (cuyo ídolo no es otro que Robespierre) vive, por consiguiente, un instante difícil, pero un instante que le hace feliz vivir, un instante que asegura bastante. Y su felicidad será total cuando se enamore de la joven y hermosa Elodie. Además, Evariste Gamelin terminará siendo jurado del Tribunal Revolucionario. De hecho, es un trabajo que el joven se tomará muy seriamente, un trabajo que lo enorgullecerá, pero que ocasionalmente lo hará tomar o perder la razón. Y más? Tendrás que leer el libro para averiguarlo. Por otro lado, no me malinterpreten, “Los dioses tienen sed” no es una novela de amor, más bien sería una de una fabulosa transcripción, descripción, de una época marcada por la disparidad del Terror. Más exactamente, la acción tiene lugar entre los dos y tres años de los años oscuros del Terror.

Padre -respondió Brotteaux-, no te impacientes, y no te dé gracias de mí. Lo que estoy realizando ahora mismo y cuyo mérito exageras, no lo hago por amor a ti; porque, por último, aunque eres amable, Padre, te conozco muy poco para amarte. Tampoco lo hago por amor a la humanidad; porque no soy tan fácil como Don Juan, para creer, como él, que la raza humana tiene derechos; y este prejuicio, en un espíritu tan libre como el de el, me aflige. Lo hago a través de este egoísmo que inspira todos los actos de generosidad y devoción en el hombre, haciéndolo reconocerse en todos los miserables, disponiéndolo a compadecerse de su propia desgracia en la desgracia de los demás y excitándolo a contribuir a un mortal como él por naturaleza y destino, hasta el momento piensa que se está prestando asistencia a sí mismo ayudándose a sí mismo.

La historia es por último de hoy, debido a que cuenta la metamorfosis de un joven ordinario que se convirtió en un fanático, pero no en un fanático de la religión, sino de la política, que es igual de destructiva. ¿Es este el mensaje que Anatole France quería comunicar? Me se ve que sí, por lo menos eso es lo que entendí después de leer esta novela histórica. El Estado sabe mejor que tú lo que es necesario para ti, es otro opio del pueblo que la religión, pero que sabe llevar a cabo igual de loco, loco. Además, el héroe de la historia, Evariste Gamelin, es un ser débil (se regresa fanático) que se deja llevar por la ola revolucionaria… Es un hombre que se apartará de su familia, para vivir mejor su fanatismo alimentado por el Terror que tendrá sed de sangre. El hecho es que Anatole France retranscribe, con razón, una época ansiosa de venganza, pero también un espacio, el Tribunal Innovador, que sólo acaba emitiendo veredictos de responsabilidad y de forma industrial (es primordial accionar con eficacia y no siempre bien). Pero da igual cuánto tiempo caigan las cabezas y se usen las guillotinas. Quiero no comentar bastante de esto, así que me detengo aquí en mi descripción de esta novela, fuerte y vigorosa, servida por una escritura siempre tan hermosa de Anatole France. Quiero decir, me agrada. ¿Y cómo resistirse a un libro que habla de amor, muerte y disparidad en un contexto enserio histórica?

¿A quién le agrada leer Anatole France? ¿A quién le agradan las novelas históricas?

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